Este viaje lo realicé en febrero de 2006 dentro de un proyecto de rehabilitación de un barrio marginal de Larache (Marruecos), el barrio de llamaba  Jhanet Aztout. Este proyecto lo coordina la ONG Arquitectura y Compromiso social y la Universidad de Sevilla y el grupo lo formabamos estudiantes y profersores de la Universidad de Sevilla, fundamentalmente de arquitectura, pero también arquitectura técnica (solamente 4 personas pero ahí estuvimos dando el cayo), historia, sicología...

El primer día salimos de Sevilla muy temprano, a eso de las 5.00 de la mañana para coger el primer ferry a Tanger desde Tarifa, desde ahí en autobús a Asilah, una ciudad muy bonita pero que se ha convertido en una ciudad-museo para los turistas, y de Asilah a Larache donde llegamos a eso de las 14:00, vamos al hotel, reparto de habitaciones y nos dirigimos al barrio que se encuentra situado muy cerca del centro y la Medina.

Asilah

Otra de Asilah

La sensación al entrar al barrio es dificil de describir, seguramente en Sevilla no me atrevería a entrar en un barrio así, pero recibimos un gran recibimiento y ahí empecé a comprender lo hospilalario que es el pueblo marroquí. Nos llevarón a una haima que habían preparado y trás las presentaciones de los "jefes" de la asociación del barrio y aguna otra persona nos dividen en grupos para ir a comer a las casas de la gente del barrio. Estos grupos fueron fijos a lo largo de toda la semana, es decir, misma gente y misma casa. Esto nos dio la oportunidad de probar autentica comida marroquí y de conocer realmente la cultura marroquí.

Recibimiento en la haima

Vista del barrio

La impresión exterior de las calles no es muy buena, pero una vez entras a las casas todo cambia, a pesar de ser chabolas, el interior está muy cuidado y limpio y todas las casas disponen de antena parabólica y televisión por satelite piratedada para ver todos los partidos de la liga española gratis. El salón tiene un par de mesas centrales y que están rodeadas por una especie de sofás comodísimos.

Nosotros estabamos en casa de Mourad, un chaval de unos 20 años que habla español, lo que nos facilitó mucho relacionarnos con él. Además las sobremesas en casa de Mourad se prolongaban hasta bien entrada la tarde, bebiendo te a la menta y riendonos mucho.

La ciudad no es una ciudad monumental ni muy bonita, pero tiene algo que la hace encantadora. Tiene esa vida y esa autenticidad que ha sabido mantener gracias a que no va nada de turismo. La medina es la típica con calles blancas y zocalos pintados de azul y con un zoco lleno de tiendas y comerciantes deseosos de timarte, (aunque no tan cuidada como la de Chauen por ejempo). A las afueras de la medina tiene una enorme plaza construida por Franco cuando Larache pertenecía a España. Esta plaza puede considerarse el centro neurálgico de la ciudad y es donde se encuentra el hotel.

Zoco

Medina de Larache

La ciudad se encuentra en la desembocadura de un rio que hace unos meandros preciosos, al otro lado de la desembocadura se encuentran unas tuinas romanas con unas vistas preciosas sobre la cuidad y el rio. A ver las ruinas que estan a unos 5 km de la ciudad fuimos la mañana del segundo día ya que el rey visitaba la ciudad y no podiamos trabajar en el barrio. Era impreionante ver policias a ambos lados de la carretera cada 50 metros, banderas de Marruecos por todos sitios y el increible cortejo de coche de lujo que llevaba el rey, en fin, el rey pavoneandose con sus coches de lujo mientras mucha gente en Marruecos pasa hambre.

 

El resto de días tuvieron una estructura bastante parecida, a primera hora de la mañana asistiamos a unas conferencias sobre la situación del barrio y sobre otros casos similares, una de ellas las dio el famoso arquitecto argentino Victor Pelli, después cada grupo de trabajo se ponía a trabajar por el barrio en su cometido. El nuestro era realizar secciones de todas las calles del pueblo, para después en Sevilla buscar soluciones a las instalaciones y la urbanización de las calles. Fue increible como todo el mundo nos invitaba a pasar a sus casas, otros nos invitaban a te y otros que simplemente tenían ganas de practicar su castellano, aprendido durante la epoca en que pertenecio a España.

Dos niñas

Una de las dos fuentes de agua del barrio.

Otra vista del barrio

Gente

Despues del trabajo nos ibamos a casa de Mourad a comer y echabamos unas largas sobremesas que cada día se alargaban más, hubo algún día que salimos de noche de su casa. Cuando saliamos de su casa nos ibamos a dar una vuelta por el centro y a cenar algo.

Una de las noches fuimos con Mourad a un bar a ver el partido de copa del rey Zaragoza-Real Madrid que termino con 6-1 a favor del Zaragoza. Fue increible ver como vive la gente el futbol.

La última noche hubo una fiesta en una especie de centro cívico con actuaciones, exposición de trabajos de algunos talleres y después de la misma ya sentiamos que esa increible semana se estaba terminando. Todos los niños venían a despedirse de nosotros.

 

De vuelta

El último día, después de las respectivas despedidas, todos nos montamosen el autobús muy apenados después de esa semana deseando volver alguna ver a Jhanet Aztout y comprobar como la vida sigue a pesar de las dificultades y a volver a disfrutar de la hospitalidad marroquí y por supuesto de esas comidas en casa de Mourad.