DIA 1 – SEVILLA – BERGAMO – VERONA.


Por fin llegó el día de salir, mucho tiempo esperando el momento de salir de viaje en solitario por Europa. Me levanto con tiempo para terminar de guardar las cosas en la mochila (una Quechua de 70 litros). Además llevo una mochila pequeña para llevarla con una botella de agua, la cámara de fotos,...
Después de darle muchas vueltas decido llevarme la guía de Croacia de Michelín, ya que Croacia es, en principio, el país donde
voy a estar mas días. Y cuando salga de Croacia ya veré que hacer, porque yo soy de los de llevar poco peso en la mochila y ya se sabe que las guías pesan bastante. Al final al salir de Croacia tuve que comprarme la Lonely Planet, Estern Europe que me acompañó hasta el final del viaje.
Finalmente decido llevarme un saco de dormir de estos pequeños del decatlón (esos verdes) que además me cabe dentro de la mochila, no tengo ni que llevarlo atado por fuera. Se acerca el momento de salir y empiezo a meterle prisa a mi hermano, que es el encargado de llevarme al aeropuerto.
Después de las pertinentes despedidas con mis padres salimos para el aeropuerto, me despido de mi hermano, facturo el equipaje y me pongo a esperar a que salga el vuelo. Todo ha sido rápido, sin colas y sin problemas, la verdad es que no parecía un aeropuerto.
Embarcamos a la hora marcada, el avión va medio vacío y despegamos a la hora prevista. Sigo en mi asombro: ¡esto no parece un aeropuerto!
Vuelo con total tranquilidad, aprovecho para leer un poco mi guía sobre Croacia y escuchar música y sin darme ni cuenta ya estamos aterrizando en Bergamo, las maletas salen rápido y cojo el autobús que por lo visto me deja junto a la estación de trenes de Bergamo.
En principio mi intención era irme del tirón hacia Verona, pero veo que el centro de Bergamo esta en lo alto de una colina y parece que puede ser bonito, así que busco una consigna para dejar la mochila, pero en la estación de tren no hay, me dirijo a la oficina de turismo que esta al lado y me dicen que no hay ninguna consigna donde pueda dejar dejar mi mochila, tampoco me dejan dejarla en la oficina de turismo, así que me armo de valor y decido dar mi vuelta por Bergamo cargando la mochila. Al final la ciudad resulta menos bonita de lo que parecía, asi que esto unido al insistente calor y al peso de la mochila hace que mi paseo sea mas corto de lo previsto.
De Bergamo lo mas reseñable puede ser la Piazza Vechia y la Basílica S. Maria Maggiore, con un exterior muy original.


Piazza Vechia, Bergamo


Vuelvo a la estación, como algo y me marcho para Verona, haciendo una breve escala intermedia en Brescia.
Después de unas horas llegó a Verona, y que suerte que en la estación hay una oficina de turismo donde llaman al albergue me reservan la cama y todo. Ahora solo queda coger el autobús y llegar al albergue, por el camino conozco a un par de Canadienses de esos de: “vamos a estar dos meses en Europa y queremos estar en cuantos mas países mejor”. Me refiero al típico americano, canadiense, australiano que se creen que pueden ver toda Europa en dos meses y se dedican a ir básicamente de capital en capital intentando estar en cuantos mas países mejor, luego vuelven a casa y dicen: “ya conozco 25 países de Europa”, perdona, tu no conoces 25 países, tu conoces 25 capitales y poquito mas.
Bueno, después de dejar la mochila me marcho a dar una vuelta por la ciudad, que me parece muy bonita y donde disfruto del Duomo, el Anfiteatro, Castelvechio el puente de piedra y las Piazza Erbe y Piazza del Signori, las dos plazas mas céntricas de la ciudad.
La verdad es que me gusta mucho la ciudad, muy bonita, muy animada, muy limpia y con muchas calles peatonales.


Castelvechio y puente de piedra


Piazza Erbe

Anfiteatro


Me siento a descansar en la Piazza del Sognori donde parece que va a haber algún concierto o algo así por la noche y esta haciendo la prueba de sonido un grupo y yo ahí flipandolo cuando empiezan a tocar Rock&Roll Radio de The Ramones y el Sweet Home Alabama, así que decido acercarme más tarde al concierto. Cuando llego me encuentro que no es un concierto, sino un mitin político donde después actúa un grupo, y encima cuando empieza el concierto nada de canciones de The Ramones sino baladitas en italiano, así que decido volverme al albergue y acostarme que hay que madrugar para llegar a Venecia tempranito.

DIA 2 - VERONA - VENECIA - BLED

El día comienza muy temprano, a eso de las 6:30 porque quiero intentar llegar a Venecia antes de que lleguen los miles de turistas que visitan Venecia a diario, así que pierdo el desayuno del albergue y me marcho a coger el primer autobús que sale para la estación a las 7.00.
Se merece un comentario del albergue de Verona, que era una macro habitación con cientos de camas dividida en compartimentos de 4, pero compartimentos con paredes de 2 m de alto y sin puerta, os podéis imaginar la sinfonía de ronquidos y olores durante toda la noche.
Llego a la estación y pillo el primer tren a Venecia a las 7.40 que llega a Venecia a eso de las 9.10, el viaje se me pasa muy rápido y por recomendación de unos amigos me bajo en Mestre dejó la mochila en la consigna y continuo hacia Venecia (la verdad es que nunca he llegado a entender porque es mejor esta opción, pero bueno)
Al llegar a Venecia veo en la misma estación una oficina de turismo y me dirijo a ella a ver si consigo un planito de la ciudad, y resulta que me quieren cobrar 2,50 € por el planito, manda cojones que en una oficina de turismo no te den ni el planito de la ciudad. Menos mal que había sido precavido y llevaba un plano que había sacado de internet, no era gran cosa pero no veáis el apaño que me dio.
Total, que con mi planito me pongo a callejear por los canales y las callejuelas para llegar a la Plaza de San Marco, y tengo que decir que ese paseo me enamoró de Venecia porque todavía había muy pocos turistas e iba tela de tranquilo y que preciosidad esos canales, esos puentes, todo! A partir del puente Rialto si que había bastantes turistas y ya no fue lo mismo, y al llegar a la Plaza de San Marco ya ni hablar, miles y miles de personas pululando por ahí y una cola para entrar a la Basílica increíblemente larga, había un cartelito de estos de: “desde aquí le queda 1h 30m”, así que decido que no tengo ganas de esperar la cola y me doy una vuelta por los alrededores. Cuando el calor empieza a apretar y la cantidad de turistas hace que sea un sufrimiento estar por ahí decido cogerme el vaporeto desde la plaza de San Marco hasta la estación para recorrer todo el Gran Canal, con sus palacios y todo el encanto que desprende. Por cierto, que por el billete univiaje del vaporeto de cascan 6 €, pero bueno, primer capricho del viaje.

 


Yo en Venecia.


Una calle


Basilica de San Marcos


Gran Canal


Después me marcho a Mestre donde como algo y me marcho a Gorizia, ciudad fronteriza con Eslovenia. Para llegar hasta aquí tengo que trasbordar en Monfalcone. Un trayecto que poco a poco se va adentrando en la montaña. Se puede decir que aquí comienza mi viaje, el primer dia y medio en Italia era simplemente por temas de vuelo. Al llegar a Gorizia, se me planteaba la incógnita de cómo llegar a Nova Gorika, pueblo esloveno al otro lado de la frontera, y mirad que buena suerte que justo al salir de la estación veo un autobús parado donde pone “Nova Gorika” y yo que voy del tirón para montarme al autobús y me dice el chofer muy serio:
-Where are you from?
-From Spain
-Ok, 1 €
En ese momento estaba yo preguntándome para que querría el tio saber mi procedencia, al medio minuto se va a subir otra pareja de mochileros y misma situación:
-Where are you from?
-From Canada
-No, this bus is only for people from U.E.
-Ok, thank you, bye!
Claro, era un autobús local-internacional solo para gente de la U.E, se dan la vuelta los canadienses y cogen un taxi. Comienza a andar el autobús y solo vemos algunos lugareños y yo, vamos a cruzar la frontera y ellos enseñan su documentación por la ventanilla, yo hago lo propio pero el policía me ve la mochila y se sube al autobús para controlarme, ve que soy español y sin ningún problema continuamos camino.
Me paso la parada de la estación de tren así que me bajo en la siguiente y retrocedo camino andando, al llegar me vuelvo a encontrar a los canadienses y entramos a la estación y nos encontramos taquillas cerradas, nadie por ahí y un tren parado en el anden. Yo me voy por mi cuenta a ver si encuentro a alguien y por fin encuentro a un señor que me dice en italiano que ese es el tren que sale en media hora para Bled Jezero, que era mi destino y que los billetes se le compran al revisor. Me vuelvo a acercar a los canadienses a comunicarles esto ya que me imagino que ellos van para el mismo sitio, ellos me lo agradecen, nos presentamos y nos subimos al tren. Ellos se llaman Glen y Elisa y eran también de los de “quiero ver toda Europa en un mes”.


Tren esloveno


Arranca el tren y al poco tiempo llega el revisor, un hombre mayor muy bonachón, que nos vende los billetes. Ahora solo queda disfrutar de estos paisajes tan bonitos y de ver como el tren se va adentrando en los Alpes. Unos paisajes muy bonitos.
En el tren solo vamos Glen, Elisa, yo y un grupo de lugareños. Así que vamos muy tranquilos, sin agobios, charlando y disfrutando del paisaje.

 


Desde el tren

Otra desde tren


Llegamos a Bled Jezero y nada más bajarnos del tren se ve todo el lago que es precioso, yo pensaba que el pueblo se encontraba cerca de la estación, pero Glen y Elisa me dicen que el pueblo esta a más de 2 km de distancia, así que comenzamos a andar por la orilla del lago hasta el pueblo disfrutando de una agradable charla, al llegar ellos se marchan a un hotel y yo me voy al albergue.
El Youth Hostel Bledec, es un poco caro (20 € la noche con desayuno incluido) pero está muy bien, habitaciones de 6 camas con baño privado. Todo muy limpio y muy bien.
En la habitación conozco a una inglesa que esta aprendiendo español porque quiere irse a Méjico a hacer unas prácticas así que echamos unas risas hasta que llegan sus padres para irse a cenar (ella estaba viajando con sus padres, los padres estaban an una doble y ella en una normal), entonces llega un chaval australiano, el primero de una larga lista de australianos que conocí en Croacia.
Me pego una ducha y me marcho a una césped que hay a la orilla del lago a sentarme, ver el atardecer por detrás de la montaña y escribir en el diario.

 


Lago Bled al atardecer.


Después del atardecer me marcho a cenar algo y al albergue a tomarme una cervecita, la pido y me sacan un botellín de ½ l, entonces le digo “small, please” a lo que me responden “¿small? No small, only ½ l”. A partir de aquí siempre tuve que tomarme el botellín de ½ porque es lo único que hay por los Balcanes.
Estando tomándome la cervecita llegan 2 españolas y un holandes que estaban de viaje, pero solo en Venecia y lago Bled, con los que comparto un rato de charla y me marcho a dormir porque haía madrugado mucho.

 

DIA 3 – BLED – LJUBLIANA

Hoy el día amanece nublado y con posibilidades de lluvia, además parece que por la noche ha estado lloviendo, aun así decido continuar con lo que tenía pensado y después de meterme un buen desayuno entre pecho y espalda, me voy a alquilar una bici.
Comienzo a rodear el lago por un caminito asfaltado y contemplando este maravilloso paisaje, al llegar al camping me desvío por un camino indica el mapa que llevo y que lleva a un sitio que debe ser muy bonito, todo es cuesta arriba pero sin mucha pendiente y el camino está en buen estado así que se avanza bien pero al pasar por debajo de la vía del tren el camino empieza a ponerse peor y la pendiente aumenta considerablemente, en ese momento aparece un hombre que viene andando de vuelta y le pregunto que como sigue el camino, el me responde que se va poniendo peor y que con la bici no voy a poder llegar, así que decido darme la vuelta y regresar al camino que rodea el lago.


Lago Bled

Al llegar a la estación Bled Jezero me desvió por Zupanciceva Cesta (una carretera muy cuesta arriba) y después tomo el cruce hacia Vingtar y luego vuelvo por una carreterita secundaria atravesando pequeñas aldeas muy bonitas y prados muy verdes. El día continua amenazando lluvia y parece que falta poco para que empiece a llover.
Llego a la base del castillo y me dispongo a subir pero después de la primera curva la cuesta tiene una pendiente tremenda y tengo que subir andando, en ese momento empieza a llover y cada vez más fuerte. Llego arriba, ato la bici, y me dispongo a entrar en el castillo, por el que me quieren cobrar 6 euros.
Entonces me replanteo la situación: esta lloviendo a mares, en el castillo tengo refugio para la lluvia y además la vista tiene que ser preciosa. Así que decido gastarme los 6 euros. El castillo es un timo, bueno, desde mi punto de vista eso no puede considerarse un castillo, pero eso si, la vista es preciosa.


Desde el castillo


Desde el castillo, camino a Vingtar


Después de un rato contemplando el paisaje deja de llover y parece que esta vez va a ser por un rato, así que bajo rápidamente a entregar la bici, a comprar algo en el supermercado, y me voy al albergue a recoger la mochila. Acto seguido me voy a la estación de autobús y veo que falta casi 1 hora para el próximo autobús a Ljubljana (a las 13:00), así que me marcho al bar de enfrente a tomarme algo. Y en un momento de esos que tienes la mirada perdida en el infinito y la mente en blanco, sin pensar en nada, me acorde de que me había dejado la toalla en el albergue, fue como una iluminación divina. Así que me marcho rápidamente al albergue, recojo la toalla, y vuelvo a la estación, ya solo quedaban 10 minutos para las 13:00.
El paisaje sigue siendo muy verde y el tiempo va mejorando conforme nos acercamos a Ljubljana. Llegamos y el autobús nos deja enfrente de la estación de tren, así que decido entrar a comprobar los horarios para Zagreb y a ver si hay una oficina de turismo. Efectivamente, hay una oficina de turismo, está abierta y el chico que está atendiendo sabe castellano. Me dice que lo más barato que tienen en ese momento es el albergue Alibi por 18 €, llama para comprobar si tienen camas libres y me hace el mismo la reserva.
El albergue está en pleno centro y a 15 minutos de la estación. Por el camino me compro un burek de queso, el primero de muchos que me comí por los Balcanes .
Lo primero que hago, aprovechando que el sol está fuera es subir al “castillo”, otro castillo que no es un castillo, pero bueno, al igual que el Bled merece la pena por las vistas. Esta vez decido subir en funicular porque ya había hecho mucho ejercicio con la bici. Llego al castillo y otra decepción, no tiene nada, y encima para poder ver las vistas tienes que subir a la torre por lo que te cobran 3,60 €. Otra vez vuelvo a pagar y bueno, la verdad es que las vistas son muy bonitas.


Desde el castillo


Bajo del castillo por un camino que va bajando por la ladera de la montaña y que parece un bosque, un paseo muy bonito. Al bajar empiezo a recorrer el centro de la ciudad, todo peatonal, muy limpio, muy tranquilo, como me gustan a mi las ciudades.


Bajando del castillo

El centro


Al rato comienza a nublarse y comienza a caer el diluvio universal, esta lloviendo solo media hora pero caes muchísima agua. Yo corri a refugiarme a un bar, pero eso no evito que me pusiera chorreando. En cuanto escampa me marcho al albergue a ducharme y cambiarme de ropa, la tarde continua con el tiempo bastante mal, lloviendo no muy fuerte pero muy constante, así que me quedo en el albergue charlando con mis compañeros de habitación, 2 americanos, uno de ellos tela de chulo y prepotente, de los que se creen que EEUU es el centro del universo, ¡que mal me caen los tios así!, para ir con esa actitud quédate en EEUU, ¡cojones!
A eso de las 20:30 ha mejorado el tiempo y salgo a cenar y dar mi paseo nocturno por la ciudad. (Siempre me gusta dar un paseo nocturno por todas las ciudades que visito, cuando las tiendas han cerrado, y puedo ver las calles y los monumentos iluminados)

 



Ljubljana de noche


Dando el paseo nocturno paso por delante de un garito bastante chulo y con muy buena música (rock esloveno e internacional) así que entro a tomarme una cerveza.
Después continuo con mi paseo nocturno y vuelvo al albergue, mis dos compañeros americanos ya están acostados y tengo la sensación de haberlos despertado a los dos.

 

DIA 4 – LJUBLJANA – ZAGREB.

Hoy también toca madrugar un poco para coger el tren a Zagreb a las 8:35, de nuevo al igual que por la noche, creo que he despertado a mis dos compañeros de habitación. Salgo del albergue y me dirijo a la estación buscando una pastelería para desayunar algo y da la casualidad de que en el trayecto del albergue a la estación no hay pastelerías ni panaderías ni nada que se le parezca, así que no me queda mas remedio que comerme una porción de pizza.
Tengo la suerte de ir yo solo en el compartimento de 6 y el paisaje en muy bonito, por valles muy verdes, zonas de bosques, de cultivos, pueblecitos,...


Desde el tren


En principio no tenia idea de estar todo un día en Zagreb, pero como mi siguiente destino eran los Lagos de Plivice, tenía que salir de Zagreb a primera hora de la mañana, así que debía hacer noche en Zagreb para salir al día siguiente a primera hora. Así que me tocaba estar todo un día en Zagreb a pesar de lo que casi todo lo que había leído sobre Zagreb era negativo.
Lo primero que hago es dirigirme de la estación al Youth Hostel de Zagreb que está a medio camino de la estación y el centro, es un albergue muy grande y un poco viejo, pero no está mal (cuesta unos 12 euros sin desayuno).
Lo primero que hago es ir a un banco a sacar kunas y vuelvo al albergue a pagar y a ocupar mi habitación.
Después a la oficina de turismo que está en la plaza principal de Zagreb. La chica que me atiende es simpatiquísima, me lo explica todo en un inglés que entendería cualquiera, me da in montón de folletos, me saca los horarios de autobús para ir a los lagos de Plivice y a la costa.(Creo que esta fue la oficina de turismo donde mejor me atendieron en todo el viaje).
Primero me doy una vuelta por la zona de la parte baja que esta entre el albergue y el centro, con esos jardines tan cuidados y esos edificios neoclásicos. De ahí me dirijo a la plaza principal y a la zona de la catedral (Kaptol), que esta en obras. (como me jode llegar a los monumentos y que estén en obras). Una catedral gótica que a mi personalmente me gustó mucho. Luego me dirijo al mercado y me como un burek de queso y espinacas. Después de descansar un ratillo subo a Gradec (la zona antigua) que tampoco tiene mucho que ver, los alrededores de la Plaza de San Marco y poco más, eso si, si vais a la iglesia de Santa Catalina, justo a la derecha hay una verja por la que se accede a un mirador desde el que hay una vista preciosa de la ciudad.


Catedral



Capilla en la entreda de la parte antigua

Desde el mirador


Después de estar un rato sentado en el mirador, vuelvo a bajar para recorrer la herradura, una zona en la parte baja llena de jardines muy bien cuidados y edificios singulares, una de las cosas que hay en la Herradura es el jardín botánico, pero me lo encontré cerrado.


Plaza principal


Herradura

Herradura


De ahí vuelvo a la zona de la plaza principal y alrededores que es el centro comercial de la ciudad a comerme un helado y a disfrutar de lo animada que es esta ciudad, muchísima gente por la calle de un lado para otro, entro en varias tiendas y después me marcho al albergue a ducharme y coger algo de abrigo. En mi habitación me encuentro al primer compañero de habitación, un asiatico que esta ya durmiendo (son solo las 19:30), se ha quedado dormido escuchando musica asiática en un walkman, si si, uno de esos artilugios que servían para escuchas cintas de cassete, joder, hacia años que no vaía uno.
Al poco de volver a salir comienza a llover por lo que tengo que volver al albergue, allí me siento a leer y conozco a una chica americana que he hecho un recorrido por Croacia muy parecido al que yo voy a hacer, así que aprovecho para sacarle información. Después vuelvo a salir porque parece que ha escampado pero cuando llego a la plaza principal vuelve a empezar a llover, otra vez para atrás y ya decido por irme al bar de enfrente del albergue a tomarme una cerveza y hacer tiempo hasta la hora de acostarme.
Subo a mi habitación y ahí sigue durmiendo el chaval asiático, pero ya se ha quitado el walkman, y veo que han llegado 3 nuevos compañeros, bueno, de momento solo veo sus mochilas. Me acuesto y me pongo a escuchar mi mp3, al ratillo llegan los otros 3 haciendo mas ruido de la cuenta, parece que el chaval asiático se mosquea porque se levanta y se marcha de la habitación.
Ya estamos todos acostados y en silencio (menos el asiático), así que me quito el mp3 y a dormir!

 

DIA 5 – ZAGREB – LAGOS DE PLIVICE – SIBENIK.

Por tercer día consecutivo me toca madrugar porque quiero coger el primer autobús que sale hacia los Lagos de Plivice a las 7.30 de la mañana, soy el primero de la habitación en levantarse y creo que otra vez los despierto a todos. Por suerte amanece un día espectacular, ni una nube y un sol radiante, perfecto para andar por los lagos de Plivice.
Llego a la estación, desayuno y compro algo para almorzar.
Hay que tener mucho cuidado en la estación de autobuses porque hay un montón de palomas revoloteando por dentro y corres un gran riesgo de que alguna se te cague encima.
El autobús sale puntual y comenzamos a recorrer camino, conforme vamos avanzando el día que había amanecido genial va empeorando, primero se nubla y luego comienza a llover cada vez más fuerte. Por lo menos se puede ir disfrutando del paisaje que es muy verde y montañoso.
Llagamos a la parada de autobús de Plivice Jezero y nos bajamos 2 chavales americanos y yo. Los tres habíamos salido de Zagreb en pantalón corto y camiseta pero al llegar hacia un frío y estaba lloviendo a mares. Asé que nos encontrábamos los tres en la parada de autobús deshaciendo la mochila y rebuscando ropa de abrigo para cambiarnos de ropa. Yo saco el pantalón de chándal, la sudadera y el chubasquero.
Ya preparado dejo a los dos americanos en la parada y me dirijo a la entrada del parque nacional, lo primero que hago es preguntar donde puedo dejar la mochila, por suerte me manda a un hotel que hace las labores de consigna del parque nacional y encima gratis (Hotel Jezero). Después vuelvo la entrada el parque a comprar la entrada y a informarme, la chica me recomienda coger el autobús hasta el lago más alto, comenzar a bajar hasta el lago más bajo andando y volver a coger otro autobús hasta el mismo sitio.
Decido hacerle caso y compro la entrada (15 €) que da derecho a entrar el parque, coger los autobuses y al barco para atravesar el lago más grande.
En ningún momento nadie me pidió la entrada, así que podía haberme ahorrado esos 15 €, pero claro, eso nunca se sabe antes.
Cojo el autobús hasta el lago más alto y solo vamos un par de japoneses y yo, el paisaje es precioso, todo son bosques y lagos de aguas cristalinas. Llegamos arriba y comienzo a andar, todo esta muy bien preparado para los visitantes, con pasarelas de madera y muy bien señalizado. Claro, este es el destino de miles de croatas los fines de semana y en verano, pero un día lluvioso de mayo iba yo completamente solo disfrutando de esta maravilla de la naturaleza.


Lago más alto

Pasarelas de madera


Una cascada

Otra cascada


Por suerte, poco a poco fue mejorando el tiempo, pero nunca llegó a salir el sol, pero bueno, ahí que seguía yo caminando entre cascadas y lagos hasta que llego al lago más grande, me dio mucha pereza cuando lo vi y pensé que tenía que rodearlo andando, pero resulta que había unos barquitos tela de apañaos que te cruzaban de un extremo a otro, en ese momento llevaba ya una hora y media andando y se agradeció un descansito.
A partir del lago grande comienzan los lagos inferiores que supuestamente son los más bonitos y es donde se concentra la mayor parte de turistas, pero tampoco llegó a ser algo agobiante.
A partir de aquí hay dos opciones, continuar por las orilla de los lagos o coger un camino que va por encima de la montaña donde hay varios miradores hacia los lagos, me decanto por esta ultima opción y luego retroceder por la otra orilla de los lagos.


Mas lagos


Por los lagos inferiores


Otro lago


Sigo caminando, y desde los miradores hay unas vistas preciosas. Al final se llega a la cascada mas alta del parque nacional, ahora toca retroceder por la otra orilla y subir una cuesta infernal para coger el autobús que me devuelva al punto inicial. En total han sido unas 4 horas caminando para recorrer todo el parque nacional de un extremo a otro.
Cojo el autobús y al legar a la entrada del parque me dirijo al hotel Jezero a recoger la mochila, veo que tengo posibilidades de coger el autobús a Zadar de las 13:50, pero un tio esta entreteniendo al recepcionista con tonterías y me hace perder el autobús por escasos minutos. Ahora toca esperar casi una hora hasta el siguiente autobús. Al poco tiempo aparecen dos chicas francesas muy simpaticas que también van a Zadar, comenzamos a hablar comentando experiencias de los respectivos viajes y aparece un autobús, le hacemos la señal para que pare y le preguntamos:
-¿Zadar?
-Two minutes
Después de decirnos two minutes, resulta que pasan 5, 10, 15 minutos y el autobús no aparece, nos acordamos de la familia del conductor por engañarnos y continuamos esperando. A los pocos minutos aparecen los dos chavales americanos que van hacia Split. Una hora después aparece por el horizonte otro autobús, le volvemos a hacer una seña para que pare y le preguntamos:
-¿Zadar?
-No, Split y Dubrovnik
Entonces decido que paso de esperar más y le pregunto
-¿Sibenik?
-Yes.
Ya esta decidido, me marcho para Sibenik, en lugar de para Zadar, ya que era mi siguiente destino en la costa croata. Después de casi 2 horas esperando cogemos al autobús los americanos y yo y dejamos a las francesas esperando. La verdad es que siento curiosidad por saber que fue de ellas.
A los diez minutos paramos en un restaurante a hacer un descanso, y yo que iba desfallecido aprovecho para comer algo. Todo el recorrido es muy bonito, por montañas aunque conforme vamos avanzando va disminuyendo la vegetación. Ya estamos en la costa y empiezo a ver carteles de Sibenik y el autobús para en una estación, así que voy yo muy confiado a bajarme, y el chofer trata de decirme algo, yo no consigo entenderle pero se acerca un croata que habla inglés y me dice que eso no es Sibenik, vuelvo a subir al autobús y a los pocos minutos llegamos a otra estación, esta vez si es Sibenik, son las 19:30, me voy corriendo para la oficina de turismo esperando que este abierta, porque la guía dice que no hay albergue ni alojamiento barato en la ciudad, solo un hotel, llego a la oficina poco antes de que cierre (cierra a las 20:00) y le pregunto a la chica: “Anywhere to sleep?” y la tía empieza a descojonarse, se que mi inglés no es muy bueno, pero creo que está bien dicho, no?
Realiza unas llamadas y me dice que lo unico que tiene es una habitación sin ventanas en una casa particular por 20 €, dada la situación decido ir a verla y la verdad es que me gustó, era una segunda planta de una casa, muy limpio, con unas vistas preciosas desde la terraza y a 5 minutos andando desde el centro. Además tenia 2 baños para 4 habitaciones. Decido quedármela.
Después de tomar una ducha me voy al centro a dar una vuelta, ya era casi de noche, y me quedo maravillado, una ciudad en la ladera de una montaña y en la desembocadura de un río, toda de piedra, con una iluminación nocturna muy bonita, ni un turista por la calle y todo peatonal, precioso. Además tiene un castillo y una catedral patrimonio de la humanidad.


La catedral


Una calle


El paseo nocturno por Sibenik me dejó enamorado de esta pequeña ciudad. Después de tomarme una cerveza en un garito muy rockero me marchó a dormir, pero me pierdo por las callejuelas camino de la casa, y no por las del centro, por unas calles que no tenían ni iluminación, después de un rato dando vueltas veo un cartel “Sunny Inn 50m” (Sunny Inn era el nombre de la pensión) y doy un salto de alegrís por haberlo encontrado y me marcho a dormir.